Exitoso desarrollo de la Escuela de Verano de Salud Comunitaria
Más de 120 participantes entre los que se cuentan estudiantes avanzados de diferentes carreras y profesionales de diferentes campos de la salud y la educación participan con estusiasmo de todas las alternativas del programa propuesto por la cuarta edición de la Escuela de Verano en Salud Comunitaria de los países del área del Mercosur que se lleva adelante en Paysandú desde el pasado lunes.
La actividad académica que se lleva adelante en la sede Paysandú del Centro Universitario Regional (Cenur) Litoral Norte de la Universidad de la República (Udelar) está organizada por el Polo de Salud Comunitaria y la Unidad de Educación Permanente, con apoyo institucional de varios servicios universitarios.
La Escuela de Verano de Salud Comunitaria “es la primera actividad que desarrollamos en el marco de la conmemoración de los 50 años de la creación de la Casa de la Universidad de Paysandú”, destacó el director de la sede universitaria local Mag. Liber Acosta. Al dar la bievenida a los participantes tanto en calidad de asistentes como de académicos invitados Acosta estableció un paralelismo entre quienes impulsaron y llevan adelante la destacada actividad y quienes impulsaron el desarrollo de la presencia universitaria en su momento. “Destaco la convicción y el trabajo porque es el impulso para sembrar y hacer crecer la semilla y generar espacios centrales de desarrollo local”.
En su edición 2019 los cursos, seminarios, conferencias y talleres que integran el programa están centrados: “Niñez, Adolescencia y Juventud. Escenarios Educativos. Perspectiva Psicosocial y de Salud Comunitaria”. “Los ejes temáticos que estructuran esta Escuela de Verano tienen gran vigencia en la política pública y la institucionalidad. Que bien nos hace como institución educativa que temas de niñez, la adolescencia, la juventud, los espacios educativos, la salud comunitaria y la salud pública estén siendo abordados académicamente. Estos espacios son aportes fundamentales para la construcción de paradigmas institucionales y profesionales que la Universidad a través de los Centros Regionales va desarrollando y aportando al país”, expresó Liber Acosta.
Niñez, adolescencia y juventud: buenas prácticas de salud y su impacto educativo
El profesor titular Francisco Morales Calatayud, responsable del Polo de Salud Comunitaria detalló que éste año la actividad está más "centrada en el ámbito local, tanto por razones organizativas como de las temáticas a tratar. Estamos poniendo foco y en debate los avances en los enfoques que se tienen en el desarrollo de las niñez adolescencia y juventud y el impacto que tienen las buenas prácticas de salud vinculando la comunidad y las familias con los escenarios educativos. Es fundamental entender los escenarios educativos desde una perspectiva salutogénica y la importancia que esto tiene para la salud de las nuevas generaciones y el desarrollo de una vida productiva y sana”.
El eje de trabajo de esta Escuela de Verano está estrechamente vinculado con el trabajo que lleva adelante el Polo de Salud Comunitaria que “se enfoca en los componentes psicosociales de la salud a partir de la convicción de que la salud tiene que ser desarrollada desde una forma intersectorial y desde una perspectiva que implique la participación de aquellas personas que construyen su propia salud”.
Morales Calatayud resaltó en la apertura de la actividad que la organización trabajó “con varias inspiraciones”. En primer lugar marcó “el estímulo que implica el desarrollo de la Universidad de la República en el interior sea un espacio de desarrollo que contribuya al desarrollo regional no solo de una parte de Uruguay sino a la región en este caso entendida de los países del área del Mercosur para beneficiar con sus acciones a estudiantes, docentes e investigadores”. Destacó también la tradición de las escuelas de verano –concretadas en Paysandú desde 2013-- como espacio para amplificar y poner en común el trabajo universitario llevado adelante sobre la concepción de la salud pública desde la psicología comunitaria a impulso de la profesora Patricia de la Cuesta y el profesor Enrique Saforcada. También “nos motiva la disposición y interés de participar de tantos académicos nacionales y regionales dispuestos a compartir sus trabajos y experiencias” valoró Morales Calatayud. Para ejemplificar destacó que en esta edición comparten su conocimiento los profesores argentinos Antonio La Palma y Cecilia Islas y un grupo de más de 11 docentes destacados de la Universidad de la República de las Facultades de Psicología y de Medicina y del Cenur Litoral Norte (tanto de la sede Paysandú como la de Salto). Este viernes estará con una conferencia y luego participando en la ceremonia de cierre de las actividades la decana de Facultad de Psicología María José Bagnato.
Salud y educación: determinantes mutuamente
El profesor Enrique Saforcada, destacado referente internacional de salud y psicología positiva en América Latina fue nuevamente impulsor y pilar de la Escuela de Verano en Paysandú. En diálogo con medios de prensa locales sintetizó el núcleo del curso que llevó adelante en esta instancia. “Presentamos una perspectiva amplia con respecto a la salud pública y lógicamente se toca el tema de la educación porque son áreas que están muy cercanas y que cooperan ambas para logros sustantivos en el plano de la educación y la salud pública”. Saforcada fundamentó que “salud y educación son dos pilares de las sociedades occidentales y tienen importancia fundamental para el desarrollo humano y nacional. La progresión educativa de los seres humanos y las condiciones de salud y como van evolucionando esas condciones desde una perspectiva de salutogenesis son dos asuntos mancomunados para todo país”. Lamentó que no esté empleado a fondo el potencial que implica mancomunar ambos desarrollos en la preocupación por el desarrollo humano en plenitud. “La educación es una vía regia para lograr el desarrollo salubrista de una sociedad lo que el niño aprende de chico en autocuidado y hábitos salutógenos nunca más se pierde, es como el lenguaje acompaña a la persona hasta la vejez y constituye una riqueza nacional incalculable para el pueblo que lo logra”, expresó.